Layda vs Monreal: choque interno en MORENA profundiza el desgaste de la gobernadora de Campeche
San Francisco de Campeche, Campeche, a 12 de febrero de 2026.- La confrontación pública entre la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, y el coordinador de Morena en la Cámara baja, Ricardo Monreal, dejó de ser un intercambio de declaraciones para convertirse en un nuevo frente de desgaste político para la mandataria estatal.
El choque estalló luego de que Sansores arremetiera contra Monreal por su postura frente al conflicto entre el Ejecutivo campechano y legisladores locales, acusándolo de intervenir en asuntos internos del estado. La respuesta del legislador fue pública, llamando a la mesura y a respetar la división de poderes, en un mensaje que evidenció que la disputa ya escaló a nivel nacional dentro de Morena.
Fuego amigo y fractura interna
El enfrentamiento no ocurre en el vacío. Se da en medio de tensiones entre la gobernadora y diputados locales, lo que ha proyectado una imagen de confrontación constante desde el Ejecutivo estatal hacia actores de su propio movimiento.
Para analistas políticos, el problema no es solo el intercambio de calificativos, sino el mensaje que se envía: una mandataria enfrentada con cuadros nacionales y locales de su partido, en un momento donde la narrativa oficial insiste en la unidad y la disciplina interna.
Desde la Cámara de Diputados, Monreal advirtió que las disputas internas afectan la imagen del movimiento y pueden tener repercusiones electorales. Aunque evitó escalar el conflicto, su postura fue interpretada como un deslinde frente a la estrategia confrontativa de Sansores.
Costo político acumulado
El episodio refuerza la percepción de aislamiento político de la gobernadora. En vez de fortalecer su liderazgo, la confrontación pública con una figura nacional del propio partido alimenta la narrativa de división.
En el plano local, la tensión impacta directamente en la gobernabilidad de Campeche, donde la relación entre poderes atraviesa uno de sus momentos más delicados. En el plano nacional, proyecta una fractura que contradice el discurso de cohesión.
La pelea con Monreal se convierte así en algo más que un desencuentro personal: representa un nuevo episodio en el desgaste político de Layda Sansores, cuyo estilo frontal y combativo, que en su momento le dio capital político, hoy parece estar generando costos dentro de su propio movimiento.
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