Ni cuando en el movimiento estudiantil de 1968 en Yucatán estuvo tan alborotado el vecino del Norte
A partir de la masacre estudiantil de 1968 en Tlatelolco y de la continuidad de esa lucha estudiantil en diversos estados del país, entre ellos Yucatán, no se veía tan alborotado al gobierno del vecino país del Norte.
A modo de crónica, quiero retomar ese valiente movimiento estudiantil en Yucatán, que tuvo como fatal desenlace el secuestro, la desaparición y el brutal asesinato del amigo y hermano Efraín Calderón Lara, “El Charras”, un héroe de la pujante izquierda en nuestra entidad.
Este fenómeno que se desató en Yucatán no hizo que el gobierno norteamericano estuviera tan iracundo y preocupado como se le ve ahora.
El cronista tuvo conocimiento de esa lucha de la izquierda yucateca, impulsada por la fuerza de la juventud y por la experiencia, los principios y la firme ideología de muchos adultos que compartieron ideales con los jóvenes estudiantes de la Universidad Autónoma de Yucatán durante los años 1968, 1969, 1970, 1974 y otros más de la historia de la izquierda yucateca.
Vienen a la mente del cronista que firma estas líneas volanderas los nombres y/o apodos de la izquierda de aquellos años, que enlisto, no en orden de importancia, conste: Miguel Cardín; el “Borrego” Bojórquez (hoy presidente estatal de Morena); Allen; Conrado Roche, gran periodista y escritor; Marcos Antonio Heredia Pérez (q.e.p.d.), gran jefe de redacción del desaparecido Diario del Sureste, pilar de este medio informativo, en el que laboraron talentosos e íntegros periodistas de izquierda como don Abelardo Barrera Osorio, maestro, periodista y escritor tizimileño, autor del Himno a Valladolid, lamentablemente olvidado por las secretarías de Cultura habidas y por haber y por direcciones “ídem”; el escritor don Leopoldo Peniche Vallado; y otros más.
Para proseguir con la crónica de ese núcleo de jóvenes de izquierda en Yucatán, hay que mencionar a Jorge Fernández Souza, joven valiente; a Raúl Enrique Pérez Gasque, quien también fue víctima de una guerra sucia; a Roses Zaldívar; creo que también a Andrés Rubio Zaldívar, estudiante de Economía; al escritor y periodista chiapaneco Óscar Palacios; al maestro Pedro Quijano Uc; y a otros que se me escapan de la memoria y que me hubiera gustado incluir en esta crónica.
Estos jóvenes universitarios, integrantes de agrupaciones del Tecnológico de Mérida y de otras escuelas, así como de sindicatos independientes, marcaron una era de lucha en Yucatán, que no estuvo ajena a los movimientos sociales de la época. Creo que es justo mencionar también a Jesús “Cholain” Rivero, talentoso hombre de izquierda y hábil manejador de nuestro gran campeón mundial de peso mosca, Miguel Canto Solís (q.e.p.d.).
David J. Barrera Canto
(A la memoria de mi esposa Elizabeth Chan España (q.e.p.d.), fallecida el 29 de octubre de 2025. Ya está en la Gloria de Dios).
Mérida, Yucatán, junio 5 de 2026.—