Te venden un pescado y te dan otro: engaño alcanza 35% en Yucatán
Mérida, Yucatán, a 31 de marzo de 2026.— En mercados y pescaderías de Yucatán, más de un tercio del pescado que se ofrece no corresponde a la especie anunciada. Se trata de un esquema de sustitución que implica vender un producto con el nombre de otro de mayor valor, lo que representa un engaño directo para el consumidor.
De acuerdo con un estudio de la organización Oceana, esta práctica alcanza el 35 por ciento en la entidad, lo que significa que en tres de cada diez compras las personas reciben un pescado distinto al que creen estar pagando.
El mecanismo es simple. Especies de menor precio como tilapia o bagre se comercializan como si fueran huachinango, mero o marlín, lo que permite elevar artificialmente su costo sin que el cliente tenga forma de comprobarlo a simple vista.
El informe “Gato x Liebre: engaño evidente, solución pendiente” advierte que este problema no es aislado. A nivel nacional, la sustitución de pescado llega al 38 por ciento, casi el doble del promedio internacional estimado en 20 por ciento.
Las pruebas genéticas realizadas en distintas ciudades del país evidencian que el engaño se concentra en especies de alta demanda. El marlín registra un nivel de sustitución del 91 por ciento, la sierra 82 por ciento, el mero 72 por ciento y el huachinango 54 por ciento.
Además del impacto económico para los consumidores, la práctica golpea a pescadores que sí comercializan especies auténticas, pero que no pueden competir frente a productos más baratos vendidos bajo otra etiqueta.
El problema también alcanza al medio ambiente. La falta de información sobre el origen del pescado abre la puerta a la comercialización de especies en riesgo sin que el consumidor lo sepa. En algunos casos documentados, el marlín fue sustituido por tiburones en peligro de extinción.
Oceana señala que la ausencia de sistemas de trazabilidad impide seguir el rastro de los productos pesqueros desde su captura hasta su venta, lo que facilita este tipo de engaños.
Aunque la organización ha documentado esta práctica en México desde 2019, el país aún no cuenta con mecanismos que garanticen transparencia en la cadena de comercialización del pescado, una condición que ya es exigida en otros mercados internacionales.
Especialistas coinciden en que establecer controles de trazabilidad permitiría cerrar la puerta a la sustitución de especies, proteger al consumidor y dar certeza a la actividad pesquera legal.
Por Cambio del Sureste.—