Reliquias de San Pío llegarán a Mérida
Mérida, Yucatán, a 5 de mayo de 2018.- El próximo martes 15 de mayo llegarán a Mérida 6 reliquias de San Pío de Pietrelcina, las cuales estarán expuestas durante dos días en la Catedral de Mérida, donde los feligreses podrán verlas y tocarlas.
En rueda de prensa el Pbro. Ricardo Tiscareño Durán, rector de la capilla de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, informó que dichas reliquias estarán en Mérida, en la Catedral, los días 15 y 16 de mayo.
Mérida será la única ciudad de México que visitarán las reliquias en esta gira por el continente que se realiza en el marco de la celebración por los 50 años de la muerte del santo y los 100 años de que aparecieron sus estigmas.
El día 15 las reliquias serán recibidas por el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez, quien oficiará misa a las 8.30 de la mañana.
Ambos días las reliquias se podrán ver el 15 y 16 de mayo, en horarios de 8 de la mañana a 1 de la tarde y de 4 de la tarde a 8 de la noche.
Llegarán las siguientes reliquias: los guantes del Padre Pío, cortezas de sus estigmas, gasa de algodón con manchas de su sangre, un mechón de pelo, un manto del Padre, así como un pañuelo con su sudor de horas antes de morir.
El Padre Pío nació el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina, Italia, y fue bautizado con el nombre de Francesco Forgione y expresó su deseo del sacerdocio desde los 10 años.
El que sería santo entró a la orden de los capuchinos a la edad de 15 años, tomando entonces el nombre de Pío y fue ordenado sacerdote en 1910 a los 23 años de edad. Durante su vida era conocido como un místico con poderes milagrosos de sanación y conocimiento, que llevaba estigmas, es decir, las heridas que Jesús tuvo en la cruz.
Sus estigmas surgieron durante la Primera Guerra Mundial, después de que el Papa Benedicto XV pidió a los cristianos orar para poner fin a la guerra. El Padre Pío recibió los estigmas el 20 de septiembre de 1918 y permanecieron con él hasta pocos días antes de su muerte el 23 de septiembre de 1968. El Papa Juan Pablo II lo canonizó en el año 2002.
Pedro Rubio.-