La farsa de la glosa: El silencio de los culpables
He cubierto las sesiones del Congreso del Estado de Yucatán desde hace más de 40 años, tanto en la sede del antiguo Congreso en el callejón del mismo nombre, luego en el "elefante blanco" ubicado en la 59 por 58 y ahora en el nuevo edificio del Poder Ejecutivo del Estado, perdón, el Poder Legislativo del Estado, ubicado ahí en donde se perdió Tarzán, a la vuelta.
Alejaron a los legisladores del centro de la ciudad a donde el pueblo podía acudir. Los diputados locales están cerca del pueblo nada más cuando aspiran al cargo, es decir como candidatos cuando buscan ser diputados, cuando quieren el hueso, cuando llegan a serlo se olvidan del pueblo que los eligió. Hay excepciones, tanto de diputados y de diputadas que ahora son 50 y 50, en que si tienen contacto con la gente en forma permanente, luego les diré quiénes son, incluso hay una joven diputada del PAN.
En todo estos años de experiencia como reportero del Congreso he conocido a excelentes diputados y a otros que realmente jamás pasaron ni pasarán a la la historia, fueron grises diputados en su ejercicio y continuaron siendo grises, en la oscuridad y repudiados muchos, se trata de los que fueron diputados por las cuotas que el gobierno del Estado le ha dado siempre a la Federación de Trabajadores de Yucatán (C.T.M.) conocido también como Sector Obrero del Partido Revolucionario Institucional (PRI) o de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (Croc) de la cual se ha beneficiado ampliamente su dirigente estatal Pedro Oxté Conrado (alias) El Tinjorox, otros diputados que jamás brillaron por su inteligencia o capacidad para legislar fueron los que representaron al Frente Único de Trabajadores del Volante de Yucatán (FUTV), como vándalos, porros, como agresores, eso sí, se lucieron los del FUTV.
Recuerdo que en un enfrentamiento verbal entre un destacado abogado, don Héctor Bolio Pinzón, del PAN y el sempiterno dirigente del FUTV, quien se sentía en ese entonces dueño del Congreso del Estado, me refiero a Nerio Torres Ortiz, apodado el cuarto bate del Volante, éste le dijo al diputado panista: "No eres pieza para mí jorobado", luciendo como siempre sus poses de pelafustán y golpeador.
Estos y otros tristes espectáculos se han vivido en el Congreso del Estado, como el ocurrido recientemente en el que la "Nerio Torres del PAN" la diputada agresiva e iracunda Rosa Adriana Díaz Lizama, pidió "que se llamara a la policía para que sacaran del recinto del Poder Legislativo a las numerosas personas, hombres y mujeres, que reclamaban a los diputados el haber aprobado el alza a los impuestos del gobernador Mauricio Vila Dosal.
Rosa Adriana quería que se repitiera de nuevo la represión con gases lagrimógenos al pueblo como hizo la SSP en el primer desinforme del gobernador Mauricio Vila, jefe de la diputada panista.
Volviendo a la farsa de la glosa, siempre ha sido lo mismo, los secretarios que comparecen ante los empleados del gobernador, como dijera el diputado priista Petronilo Tzab Cupul, representante del señor gobernador y de la Confederación Nacional Campesina (CNC) Sector Campesino del PRI, este diputado si pasó a la historia por esa frase, que es la verdad "los diputados somos empleados del gobernador".
Pero es en éstas comparecencias de funcionarios en el Congreso del Estado donde se ha visto más, que la glosa del primer desinforme del gobernador Vila, cuando se demuestra que todo es una farsa, un montaje.
En la farsa de la glosa callaron los culpables. Los diputados y diputadas callaron ante el clamor popular de la gente indignada por el aumento a los impuestos que tanto dañan a los yucatecos, que aprobaron los mismos diputados, callaron éstos a la represión que sufrieron los yucatecos en la calle 60 por 35 el día del "informe" de Vila, en las comparecencias los integrantes del gabinete han callado sobre los errores, arbitrariedades, desvíos y demás en que han incurrido, son preguntas que ellos y ellas entregaron a los diputados y diputadas para que les hicieran, todo para demostrar bien su papel, para que esta farsa, obra de teatro cómico regional y de drama en la que los diputados y diputados actúan en componendas y a modo con las secretarias y los secretarios del gabinete, directores y demás.
Y la farsa de la glosa tuvo este año una obra de película que merece el Óscar al mejor diputado actor, la supuesta denuncia que hiciera el diputado Felipe Cervera Hernández, a la falta de transparencia del "informe" del gobernador, sobre que medios de comunicación reciben dinero del gobierno, sobre el alquiler de los vehículos que utilizan los privilegiados funcionarios del gabinete, sobre los sueldos, viáticos y honorarios que reciben, sobre la cancelación del Festival de la Trova en Yucatán y su repercusión en las finanzas del pueblo que le hicieron a la prepotente y soberbia Michelle Fridman Hirsh, titular de la Sefotur y otras preguntas que se negaron a responder.
La farsa, obra de teatro, recibió la condena de la gente, ningún aplauso y en las próximas elecciones, este disgusto popular por la farsa de la glosa, se reflejarán en las urnas. La farsa de la glosa: El silencio de los culpables.
DAVID BARRERA CANTO.- Febrero 17 de 2020