Peligroso polvorín en los puertos
En diversos puertos de la entidad, se han presentado confrontaciones y conatos de enfrentamientos físicos, hasta ahora afortunadamente han sido verbales, mentadas de madre y todas esas lindezas de nuestro florido lenguaje, entre pescadores locales y los chilangos, es decir fuereños, que vienen a nuestras costas a pescar.
Los trabajadores de mar yucatecos han dicho en su defensa, que estos fuereños no son pescadores, sino empleados de verdaderos hampones que medran de los productos del mar y que nunca dan la cara, que buscan solamente engordar más sus billeteras, con un preciado producto marino: el pepino de mar.
Como están las cosas, y viendo la pesca furtiva de esta especie que se está dando en la entidad, son creíbles y lógicos los argumentos de nuestros pescadores que se soban el lomo todo el año y sufren ellos y sus familias cuando hay vedas o temporales que los afecta para realizar sus actividades, y por lo tanto llevar el sustento a sus familias, que hay que decir de paso, no nadan en la abundancia.
Siempre ha habido un disgusto hacia los fuereños en los puertos yucatecos, el problema no es nuevo, por ejemplo en Celestún se ha dado una batalla ancestral con los pescadores campechanos por el pulpo que arriba a ese bello puerto. Los campechanos utilizan incluso técnicas de pesca no autorizadas por las autoridades, para la captura del molusco.
La arribazón del pulpo a Celestún es tal, que los pescadores campechanos parecen piratas somalíes, depredadores que invaden las costas celestunenses, se han dado serios enfrentamientos entre trabajadores del mar de Celestún y de Campeche, con quemas de embarcaciones y agresiones, que han requerido la intervención de las autoridades policíacas y de la Marina Armada de México, pero hay que precisar algo, los invasores en pos del pulpo yucateco, no son solamente "compitas", hay muchos del norte del país, donde abunda la delincuencia y la violencia, como narcotráfico, secuestros, extorsiones y otros delitos. Y "raramente" se protege a los campechanos, siempre.
Creo que ningún yucateco desearía algo así para nuestro estado, sobre todo ahora, que con la puesta en marcha del Programa Escudo Yucatán, la seguridad en Yucatán se ha fortalecido, pero los maleantes no solamente llegan por carretera, donde son detectados por los retenes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), sino también por mar.
Lamentablemente los pescadores campechanos se creen los dueños de "marca" del pulpo y disputan por eso a los yucatecos, ya hasta entablaron demandas, para que al pulpo se le de una denominación de origen de Campeche, lo mismo han hecho con el chile habanero, dicen que es campechano, pero eso es harina de otro costal.
He escuchado de viva voz las quejas de los pescadores de Celestún, de Dzilam especialmente, y de Río Lagartos, de que los fuereños que llegan a sus localidades "traen malas mañas", son por ejemplo ladrones, drogadictos y pendencieros, los pescadores de esos puertos ya han tenido que adoptar severas medidas de seguridad como amarrar bien sus lanchas y llevarse a sus casas los motores y lo que utilizan para la pesca porque de otra forma, los pescadores fuereños se los roban.
Ya se están dando los líos y problemas y se le quiere expulsar de esas comunidades a los pescadores de otras entidades del país, ya que además, dicen los pescadores yucatecos en su defensa, los afectan en la actividad que desempeñan todo el año, no solamente en la de la arribazón del pulpo.
Los piratas somalíes, digo los trabajadores del mar de otras entidades, ya hasta recurrieron a la invisible Comisión de Derechos Humanos (Codhey) que preside José Enrique Goff Ailloud, quejándose porque quieren ser expulsados de los puertos por los pescadores locales y emitió a los comisarios y otras autoridades municipales sendas recomendaciones, pero ya sabemos que a estos documentos burocráticos nadie les hace caso.
No creo que se trate de un caso de xenofobia en Yucatán, es un ancestral problema entre pescadores, que no se ha querido o no se ha podido resolver, hay tanta dependencia involucrada en este sector, el pesquero, que ya deberían de haber solucionado este problema, para eso les pagan y les pagan muy buenos sueldos, y si no pueden que renuncien, los yucatecos no queremos que se perturbe la paz en Yucatán, mucho menos por los intereses personales y oscuros de muchos empresarios pesqueros de Yucatán y de otras entidades.
DAVID BARRERA CANTO.- 7 de agosto de 2017.-