Ricardo Anaya, la sombra de la corrupción
Ricardo Anaya, joven político militante del Partido Acción Nacional, inició su carrera política en Querétaro como secretario particular del ex Gobernador panista Francisco Garrido Patrón, posteriormente fue Diputado plurinominal en el Congreso de dicho estado, después se incorporó al Gobierno Federal en la administración de Felipe Calderón como Subsecretario de Turismo, para dar paso a su participación como Diputado Federal durante el proceso del "Pacto por México" que hoy sabemos que más bien fue pacto contra México.
Coadyuvó mucho para que las reformas de Enrique Peña Nieto fuesen una realidad, poniendo especial esmero en una en particular, la Reforma Energética.
En 2014 llegó de manera interina a la dirigencia Nacional del PAN, en sustitución de Gustavo Madero y posteriormente gana la elección interna de este partido manteniéndose en el puesto.
En el sexenio de Peña Nieto, era bien sabido que Anaya iba y venía de Los Pinos, muchas reuniones en privado, muchos moches, la corrupción era un asunto de forma. Los Diputados federales recibían "bonos extraordinarios en efectivo” con la única encomienda de levantar la mano y votar, toda esa clase política primitiva del PRI y PAN habían construido un andamiaje de corrupción al interior del Congreso de la Unión; el joven de lentes, muy inteligente (una inteligencia utilizada para saquear al país) ya estaba preparando el camino para su mayor anhelo que era buscar "la grande", la silla Presidencial.
Me pongo a pensar que hubiese pasado si este delincuente de cuello blanco, hubiese llegado al poder. Sus propuestas de energías renovables fuesen un negocio sin pudor, habría contratos leoninos, corrupción galopante; en estos tiempos de una contingencia, estaría endeudando al país para rescatar a los multimillonarios y dándole al pueblo puras despensas y promesas.
¿Quiénes son el peligro para México? Sin duda alguna, nos estamos enterando que el PAN y el PRI, de la cúpula, son el peligro. Por muchos años nos vendieron que López Obrador era un peligro para el pueblo de México, pero lo cierto es, que como bien se dice, el tiempo pone a cada quién en su lugar.
No quiero ni imaginar, que hubiese pasado si los delincuentes de cuello blanco nos gobernarán la decadencia seguiría avanzando. Hoy, haciendo un análisis profundo, nos damos cuenta de como el PRI y PAN han dejado un insondable daño al país, por lo que las autoridades deberán hacer lo que les corresponde y todos los que cometieron delitos deberán cumplir, pero no sólo eso, sino que regresen lo que se robaron, afortunadamente, ahora existe el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado.
Ricardo Anaya Cortés, el delincuente de cuello blanco que quiso ser Presidente, directo al basurero de la historia.
Lic. Jorge Sánchez Reyes, Politólogo, Licenciado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales.- 24 de juliode 2020.-